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Actualizado: hace 1 día 11 horas

El fenómeno Youtuber como expresión emocional

Mar, 06/16/2015 - 04:02

Llevo un tiempo pensando en ello. Y el 100 aniversario del nacimiento de Julio Córtázar, en concreto la cita que aparece en la imagen, me han decidido a lanzar este post.

Me inspira el fenómeno Youtuber, las conversaciones que he tenido alrededor del tema con iluminadoras personas. Ocurre frecuentemente en distintos congresos de Social Media en nuestros tiempos, los organizadores, participantes y colegas conferenciantes  estamos sorprendidos de cómo mueven determinadas masas. Son masas de jóvenes de los que conocemos como Generación Z (lo explicaremos en un posteo en breve, para mi la Generación que marca el fin de las generaciones) que admiran, ya no a los responsables de las instituciones socialmente simbólicas, sino a sus iguales jóvenes, prosumiendo determinados tipos de contenido audiovisual en la nueva televisión social.

Chistes, bromas, insultos, sátiras emocionales, lo que a unos nos parece frescura, naturalidad en su máxima expresión por fin en los medios, a otros se les antoja mala educación.

En todo eso pienso últimamente, desde que a raíz de cosas tan terribles como la muerte de un profesor en Barcelona reforcé la idea de que vivimos en sociedades que han confundido en  ocasiones civilización con automatización y desapego, educación con represión de las emociones y vergüenza.

Y es que no es sano mentalmente reprimir en exceso las emociones, que cuando estallan después suelen ser explosivas. Las teorías de la asertividad  nos recuerdan que expresar justamente lo que se quiere, sin violencia pero con seguridad nos hará sentir mucho mejor y tendrá menos consecuencias de tipo psicosocial negativo que reprimirnos constantemente o reaccionar siempre de forma violenta.

Son en este sentido buenas noticias las que leíamos hace un tiempo sobre cómo Facebook facilitaba la expresión emocional, especialmente en el caso de chicos de género masculino, tradicionalmente reprimidos en ese sentido.  Es positivo también el reconocimiento del mismo aspecto en la cultura Youtuber, nueva forma de expresión emocional  adaptada al espíritu de nuestros tiempos.

Podemos aprender mucho de la psicología de las nuevas generaciones, del zeitgeist de nuestros tiempos conectados, observando desde una posición lo más abierta y libre de prejuicios posible las nuevas formas de expresión emocional que configuran esta nueva cultura.

Y sí, parece que avanzamos en la dirección que creo adecuada: la de un mundo más espontáneo y natural, más cercano a las temidas, olvidadas y vilipendiadas emociones. Sólo el arte (muchas veces controlado por los instrumentos de poder) se había atrevido históricamente a revelar, a publicar, a popularizarlas.

Hoy los Youtubers, cada uno de nosotros en nuestras redes sociales, en las nuevas´plazas públicas, nos desnudamos emocionalmente un poco más. Es una forma única de reconocernos iguales en la diversidad, de sembrar la empatía, la inclusión y el respeto,  de recuperar el espectro de la emoción como fundamental para una evolución que de verdad sea humana.

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Las múltiples ventajas del aprendizaje de un nuevo idioma

Lun, 06/01/2015 - 11:17

Estoy aprendiendo un nuevo idioma. Concretamente, llevo unas semanas utilizando distintos recursos en Internet (Busuu, Duolingo, Second Life, Conversaciones en Skype, Videos en youtube, podcast, etc.)  para aprender Francés. Son muchos los beneficios, dicen, de aprender nuevos idiomas. Y andaba pensando en ello cuando he encontrado un artículo que aporta elementos adicionales.

Más allá del reto de ser capaz de pensar en idiomas distintos (me ha pasado ya con el inglés y la sensación es fantástica) o del motivo más popular, el de hacer nuevos/as amigos/as,  parece que podemos encontrar razones científicamente probadas en la lista que os he preparado:

¿Porqué estudiar nuevos idiomas?

-Buscaré con calma la fuente pero leí hace un tiempo que el aprendizaje de nuevos idiomas es un poderoso antídoto para sobrellevar mejor experiencias traumáticas de pérdida, síntomas depresivos en general.  El tema resulta coherente con el de la observación del mundo exterior, la creatividad, cualquier cosa que consista en situar el foco de la atención fuera de los propios problemas, como elementos que nos ayudan a “volver a fluir”. También puede tener relación con la construcción de nuevas realidades, de nuevos “yo” cada vez que aprendemos un nuevo lenguaje que analizamos más abajo.

-Mejora en las capacidades: parece que las personas biligües pueden cambiar de actividad de forma mucho más rápida. Muestran mayor flexibilidad cognitiva y encuentran más fácil adaptarse a circunstancias inesperadas (Gold et al., 2013)

Aprender nuevos idiomas estimula la apertura mental. Un estudio en Psicología social observaba una relación directa entre el conocimiento de distintos idiomas y las actitudes que muestran una mentalidad más abierta, más tolerante, más flexible,  con menos ideas y estructuras preconcebidas.

Parece lógico si recordamos estudios que afirman que las palabras con que definimos la realidad cambian la percepción de la misma (recuerdo la curiosidad de que en algunas culturas se percibe de forma distinta el tiempo, lo cual se refleja también en las palabras que lo describen).

-Se trata de una actividad mental exigente, buenas actividades de fitness para nuestros cerebros. En el caso de la memoria, por ejemplo, se sabe que tenemos distintos sistemas y que el aprendizaje de un nuevo idioma afecta a todos ellos.   La memoria procesual, que se encarga de perfeccionar el acento, la declarativa de recordar palabras, dominar la gramática y expresarnos de forma fluida, la memoria más consciente, la más inconsciente, etc…

Así, muchos estudios han demostrado que ser multiligüe puede mejorar también tanto la memoria como la atención, llegando incluso a retrasar unos cinco años la aparición de la demencia en la vejez.

 

-Cambios en la personalidad:

Algunos expertos afirman que no se trata solamente de inteligencia a la hora de ser mejores aprendiendo un idioma.  Somos “camaleones culturales” y aprender un nuevo idioma cambia nuestras estructuras cerebrales y nos  ayuda a reinventarnos. Nos convierte en un poco ciudadanos de cada lugar, adoptando parte de sus costumbres y modos.  Ir siendo cada vez más “ciudadanos del mundo”…. ¿no puede sonar mejor, no?  De forma parecida, muchos estudios han demostrado que los multiligües son capaces de adaptarse a cada lugar con mayor facilidad, comportándose de forma distinta de acuerdo con el idioma en que están hablando en cada momento.

En este sentido ocurre algo curioso e interesante en Psicología Clínica. Era algo que sabía de forma intuitiva: distintas experiencias en nuestras vidas están codificadas en distintos idiomas en nuestros cerebros.

Una anécdota histórica nos remite a Nabokov. Al parecer escribió su autobiografía en Inglés, dándose cuenta durante el proceso de que era complicado, como si su memoria no pudiera desarrollarse más allá del Ruso en el que se vivieron las experiencias de su niñez. Una segunda escritura en el Ruso materno desveló detalles que no pudieron expresarse en la segunda lengua.

Así, parece que existen ciertos compartimentos para cada lenguaje en nuestras mentes, ligado a las experiencias vividas y codificadas en ese idioma. No es tanto la cantidad como la intensidad o calidad de las experiencias vividas lo que facilita el aprendizaje de cada idioma.

Por último en cuanto a la relación entre personalidad e idiomas, la falta de adaptabilidad a los cambios puede ser una importante barrera a la hora de aprender lenguajes nuevos. Se denomina “permeabilidad del ego” y  tiene relación con la capacidad empática. Keeley, un investigador de la Kyushu Sangyo University en Japón ponía a prueba a estudiantes de idiomas con cuestiones como “Me es fácil ponerme en los zapatos de otro e imaginar cómo se siente” o “Tengo impresiones acerca de otra gente” o “Puedo cambiar de opinión fácilmente de acuerdo con la opinión de la gente que tengo cerca”, confirmando que los que más altos puntuaron hablaban el nuevo lenguaje de forma más fluida.

En fin.. que seguiremos aprendiendo, observando y ejercitando nuestras mentes. Al parecer, con 15 minutos de escuchar la radio, ver videos, hacer ejercicios, hablar el nuevo idioma, etc. cuatro veces al día es suficiente. No parece tan difícil…

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Jóvenes con Superpoderes y sin ballesta

Lun, 04/20/2015 - 11:16

No podíamos levantarnos con peor noticia, la del asesinato con una ballesta, por parte de un alumno, de un profesor en un IES de Barcelona. Se hablará ahora de la violencia en los videojuegos, de la irremediable exposición a todo tipo de barbaridades que sufren nuestros jóvenes en los nuevos medios. Se cargará contra las redes (como si estuviesen compuestas de algo más que de personas), contra las webseries, contra muchas otras manifestaciones de la libertad de opciones en la era digital.

Y se estará dando en el clavo: si en algo hemos avanzado en pocos años es en la libertad de elegir. Puede sonar hoy a banalidad pero ayer me contaba una buena amiga vegana que fue a través de internet, de las redes sociales, que se dio cuenta de que “un mundo sin comer animales” es posible. Ocurre a diario que conocemos en las redes cosas, como esta, que antes eran más difíciles de descubrir o no hubiésemos ni imaginado.

Conocer a otras personas, otras opciones, otras formas de vivir, pasa en la era de las redes sociales online de una forma mucho más abundante que nunca antes. Siguiendo con el ejemplo, mi sensibilidad vegetariana surgió a los dieciocho porque conocí en mi red offline a una persona que lo era y me convencieron sus argumentos, algo mucho más casual de lo que puede vivir cualquier joven ahora.

Era más difícil conocer, elegir también, convertirse en yihadistas. en partidarios de las matanzas Norteamericanas desde hace años en muchos países árabes, en simples asesinos de ballesta. Las TEP, las tecnologías, lo diré una vez más, nos empoderan, nos hacen más libres y posibilitan que participemos, en mayor medida que nunca antes, en el imaginario colectivo, en la conciencia social, la evolución social y cultural. Nuestros jóvenes tienen más herramientas que nunca para convertirse en Superhéroes o Supervillanos, para crear un mundo, mucho peor o mejor.

Lo decía en en Twitter (lo he matizado ahora porque estaba generando ruido por una posible malinterpretación):

La violencia en juegos, series es síntoma/reflejo d sociedades violentas, hay que educar emocionalmente, eso era. #AgresorBallestaEP

— dreig (Dolors Reig) (@dreig) abril 20, 2015

Y en Facebook:

“Y ya que no somos capaces de prevenir cosas como el asesinato de la profesora en Barcelona, ¿se encargarán YA los responsables de crear un PLAN específico de PREVENCIÓN de este tipo de barbaridades? No se trata de seguir formando en valores, ética, empatía, educación emocional, etc… se trata de PRIORIZAR esos temas por encima de cualquier otra competencia en nuestras escuelas.
No me cansaré de repetirlo, el momento es crucial, cualquier joven tiene ante sí la posibilidad de ser feliz y a la vez dar un salto evolutivo en la escala de desarrollo moral o de elegir la peor opción. O preparamos a estos jóvenes con superpoderes o este tipo de situaciones, desgraciadamente, se repetirán.”

“Para evitar más discusiones, NO estoy en contra de los videojuegos (que son obviamente un reflejo de la realidad y por tanto tb. de la violencia que vivimos), estoy a favor de Educar Emocional y Éticamente, destinando infinitamente más recursos a ello, a una generación que va a poder elegir como nunca y que por tanto va a crear un mundo, o mucho mejor o mucho peor del que nos ha tocado vivir.”  


¿Qué otros argumentos necesitamos para planificar, desde YA, la prevención de lo que no queremos que ocurra?

La solución, ante la inutilidad  e inconveniencia, creo, de cualquier prohibición (prohibir hoy significa perder la posibilidad de educar sobre algo que, lo prohibamos o no, va a seguir formando parte de la realidad en la que viven nuestros hijos/as o alumnos/as), es una sola: Educación emocional, en empatía, en valores, en ética.

En la escuela, en casa, con los amigos, en redes, desde las instituciones, todos/as los que estamos convencidos /as del valor irrenunciable de la vida ajena, de tantos otros principios y valores que deben estar por encima de todo,somos responsables de aportar recursos en educación, difundir, hacer cada vez más fácil de encontrar para nuestros jóvenes con superpoderes, esta nuestra opción.

Transcribo, en este sentido, aportando mi granito de arena como creo que todos/as deberíamos hacerlo, otro twitt en forma de petición. 

Ofrezco el blog a todo profesor/a q quiera compartir buenas prácticas en educación emocional / valores #yotambiénsoyprofesor — dreig (Dolors Reig) (@dreig) abril 20, 2015

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TIC, TAC TEP y sus bases en un video de animación :)

Lun, 04/20/2015 - 00:30

Se trata de un trabajo corto, simple, sintético, al modo actual, treméndamente didáctico sobre el esquema TIC, TAC, TEP que hemos forjado desde El caparazón. Agradecer desde aquí a la Academia Express de Redes sociales la extensión transmedia de estos conceptos.

Disfrutadlo.

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Desconcertantes señales desde Marte (o cómo mudarnos al hábitat del superhéroe)

Sáb, 04/18/2015 - 12:24

Es una pregunta frecuente en charlas para padres y profesores en escuelas. ¿Cómo acompañar a nuestros hijos en el uso adecuado de redes sociales? ¿Cómo hacer un uso de las mismas que conduzca al aprendizaje? ¿Es necesario dominar las tecnologías?

Mi respuesta ha variado con el tiempo, desde un primer momento de “éxtasis” tecnológico hasta la realización de que es lo humano, siempre, lo que importa en cuanto al uso de cualquier tecnología. En este sentido repito a menudo que lo que los padres y profesores debemos hacer, en primer e irrenunciable lugar, es ser eso mismo. Padres en el sentido de transmitir y dar ejemplo en cuanto a los valores y la educación emocional que queremos en nuestros hijos, profesores en el sentido de ayudar, cada cual en nuestra especialidad, a dar sentido, a contextualizar, a dar profundidad, a filtrar, la infinita información sobre cada materia existente en internet.

La frase se repite en múltiples conferencias y entrevistas: “Prefiero un profesor sabio en su materia que no domine las herramientas tecnológicas que todo lo contrario”. También, ante cualquier dilema moral o ético prefiero padres y profesores íntegros y con fuertes valores que “techies” que usen fantásticamente las herramientas pero sin un rumbo determinado.

Escribo esta entrada, sin embargo, para alertar de algo que considero también fundamental: también es indispensable cierta apertura mental, la comprensión de que se trata de un ecosistema vital distinto pero con enormes posibilidades y en un estado ideal de cosas, cierta familiaridad o dominio del medio.

No es que nada de lo humano sea especialmente nuevo en internet, de forma que cualquier problema puede tratarse estableciendo paralelismos con el mundo offline (el bullying, como manido ejemplo, ocurría también en las plazas de tierra y cemento del mundo offline). Si bien  es cierto que la comunicación en red aporta matices y puede incrementar la gravedad de algunos temas (en el caso del  ciberbullying, es cierto que puede cobrar una gravedad especial cuando en la red puede ocurrir 24 horas al día, 7 días a la semana y con un alcance social de la posible burla mucho mayor), las soluciones en cuanto a inteligencia emocional, integridad ética, valores que movilizar en cada situación, son muy parecidas o idénticas a las que poníamos en marcha en el mundo pre-internet.

Pero no son los jóvenes los que saben eso. Somos los adultos los que debemos establecer las comparaciones, dando consejos y prestando un soporte emocional par aquellas situaciones que aprendimos durante nuestro proceso de socialización, sin complejos ni miedos. Porque repito de nuevo, no hemos dejado de ser, debemos ser, más que nunca sus guías en cuanto a criterio y valores.  No es indispensable dominar la tecnología para todo ello, pero sí resulta tremendamente útil. Y es que el problema es que muchos jóvenes no identifican a sus padres, profesores, etc. como habitantes de ese mundo, desconociendo además esos paralelismos que pueden hacerse. Se manifiestan “huérfanos digitales” en el sentido de que dicen no tener a quién acudir, si sus referentes desconocen el medio, cuando tienen problemas o dudas de criterio o valores, en internet.

Es por eso que vale la pena formarnos, convertirnos en usuarios activos de redes, interactuar con ellos (sin invadirles),  borrar de la mente de nuestros jóvenes la idea de que se trata de problemáticas  que solamente ellos pueden entender. No necesitan, normalmente, ayuda tecnológica (en eso son mejores que nosotros) y no es en ese sentido instrumental en el que les podemos ser útiles, pero surgen de las redes problemas en las relaciones humanas que no son nuevos y necesitan de la atención del adulto en muchos momentos. No podemos esperar que sean ellos, si nos ven alejados del medio, los que detecten el valor atemporal de nuestro soporte.

Como profesores, además, diría que la pérdida es también personal. Si nos apasiona nuestra especialidad, son muchas las posibilidades y recursos que aparecen gracias a las tecnologías y podemos perdernos la oportunidad de que sean ellos mismos quienes nos los muestren si nos ven demasiado alejados de su mundo.

 

Os sonará la idea que transmito desde hace tiempo: estamos ante unas tecnologías tremendamente potentes para cambiar lo que somos, como individuos y humanidad, en el sentido de convertirnos, educar a nuestros jóvenes en superhéroes, artífices de una sociedad mucho mejor, o supervillanos, si les / nos alineamos con las tremendas posibilidades destructivas también del fenómeno. Cultura y valores son nuestra garantía de que todo esto llegue a buen puerto y en ello debemos ser más responsables que nunca. Lo haremos mejor, sin duda, si perdemos el miedo a las tecnologías y las abrazamos como formas de entender mejor a nuestros jóvenes, de ser lo que estos necesitan, mejores padres, maestros, que nunca.

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Mesa redonda (educación y conectividad) y Premio iRedes 2015

Jue, 04/16/2015 - 20:03

Vuelvo mañana a Burgos para algo especial. La verdad es que he quedado finalista de innumerables cosas en mi vida, así que fue una muy agradable sorpresa recibir la noticia de que el jurado de este año me otorgaba el premio iRedes Categoría Individual  por mi “labor pionera de divulgación, en blogs y redes, acerca de la innovación social y el aprendizaje en entornos colaborativos”.

Agradecer desde esta entrada el premio a vosotros/as mis lectores/as y amigos/as, que hacéis día a día que siga aquí. También al jurado, formado por el profesor universitario José Luis Orihuela (presidente),  y los periodistas Mario Tascón; Marilín Gonzalo, Barbara Yuste, Sonia Chacón, Rosa Jiménez Cano y Nacho de la Fuente, así como por el publicista Juan Boronat, el analista y consultor informático Antonio Cambronero, el asesor de comunicación y consultor político Antonio Gutiérrez Rubí y la coordinadora de iRedes, Cristina Pérez Villegas (secretaria del jurado), todos ellos conocidos y con un criterio inestimable en distintas facetas del tema de redes.

Os dejo de paso la grabación de la mesa redonda de ayer en la Universidad Isabel I, moderada por Antonio Segura, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Isabel I, Hugo Pardo, director General de Outliers School, José Luis Orihuela, profesor universitario, conferenciante y escritor, codirector de iRedes y yo misma. Fue una interesante charla sobre Educación y Conectividad, con interesantes aportaciones del público, que espero que os guste.

 

 

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Whatsapp, escuela de Community managers

Jue, 04/16/2015 - 10:29

Como profesora tengo entre mis tareas fundamentales que se me escuche (complicado) y que se entienda lo que digo.  Así, descubría hace poco, formando en Comunidades digitales, algo nuevo y creo que muy útil para todos/as los/as que nos dedicamos a eso de la dinamización de comunidades, reales o virtuales, páginas de Fb, perfiles de Twitter, etc.

Se trata de la utilidad de la que podríamos denominar “metáfora Whatsapp”, inspirada por una herramienta que ha convertido, desde su aparición, a cualquiera de sus usuarios, en aprendiz de Community manager.  ¿Llega alguien nuevo al grupo y queremos integrarle? Allí estamos utilizando técnicas típicas en dinámicas de grupos, mediación, relaciones públicas, etc, buscando intereses comunes del recién llegado con el grupo ya existente o algunos de sus miembros. En Whatsapp también existen los “lurkers”, esos seres que pueblan internet ojeando soluciones, observando, monitorizando las respuestas de otros, sin atreverse o querer aportar nada a la comunidad. Evidentemente también ha gente que parece estar pero no está, que se mantiene en la comunidad porque se siente comprometida con su causa o gente, pero la silenció pronto ante la avalancha de mensajes que no tiene necesidad o ganas de leer.

Funcionan tanto en Whatsapp como en otros tipos de comunidad virtual la diversidad y la novedad, eso que siempre cuento en grupos creativos o de trabajo colaborativo de que la convivencia durante demasiado tiempo mina la eficiencia y las soluciones creativas del grupo. Los seres humanos queremos, por encima de casi todas las cosas, seducir (intelectual, estéticamente) a nuestros congéneres, siempre hasta el momento en que ya lo hemos logrado y ya no es necesario seguir dando lo mejor de uno mismo a los ya conocidos.

También aparece la figura del “itinerante” (gracias a mis alumnos de bibliotecas de la diputación de Barcelona por inspirarme el término), el personaje que forma parte de 24 grupos y que, aunque no tienen demasiado tiempo para implicarse demasiado en ninguno de ellos,  va trasladando de uno a otro ideas, bromas, reflexiones de valor. O la de mediador, esa figura que, perfectamente integrada en el grupo por su escasa conflictividad, se encarga de vez en cuando de salvar a los demás en situaciones de conflicto.

 

En fin… imágenes con las que se identifican todos los miembros del grupo, lenguajes compartidos e innumerables elementos más completan la nueva situación de interiorización en lo informal de muchas de las bases de la dinamización de comunidades.

Como profesora observo el efecto de esta “educación whatsapp” en las aulas. Cuanto más jóvenes los alumnos, más fácil les resulta el trabajo colaborativo, que ahora incluso se incluye como tema a evaluar en las polémicas pruebas PISA.  Deberemos trabajarlo, modelarlo, extenderlo hacia objetivos de aprendizaje, creatividad y producción de conocimiento, pero parece que como ocurre con tantos otros avances facilitados por las tecnologías del ocio actual, la semilla está sembrada.

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